lunes, 1 de febrero de 2010

Perdido


Perdí alegria, y tambien perdí inocencia,
refugiándome en los libros
me sirvió para entender
que a mucha gente no le importa la miseria,
que solamente les interesa el poder.

Pero una noche,
de esas que creí perdidas,
jugando a las escondidas
con el amor me encontré,
y así fue que me robaron algo valioso,
estoy agonizando y le quiero pedir
por dios que usted busque por mí
a la mujer que me robó
de una mirada mi sensible corazón,
no puedo ir yo
porque perdí su dirección.

Las Pastillas del Abuelo, Perdido

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