
Perdí alegria, y tambien perdí inocencia,
refugiándome en los libros
me sirvió para entender
que a mucha gente no le importa la miseria,
que solamente les interesa el poder.
Pero una noche,
de esas que creí perdidas,
jugando a las escondidas
con el amor me encontré,
y así fue que me robaron algo valioso,
estoy agonizando y le quiero pedir
por dios que usted busque por mí
a la mujer que me robó
de una mirada mi sensible corazón,
no puedo ir yo
porque perdí su dirección.
Las Pastillas del Abuelo, Perdido